Las principales operadoras europeas han mantenido desde el comienzo de 2019 una estrategia de ventas de activos considerados no estratégicos, con el objetivo de reducir deuda y ampliar la flexibilidad financiera. Entre los grupos más activos figuran Telefónica y Vodafone, con desinversiones que, en su conjunto, han rondado los 2.000 millones de euros.

En el caso Telefónica, las ventas de activos se han extendido a las divisiones en Centroamérica, adquiridas por Millicom y América Móvil. La mayor parte de las transacciones se han cerrado ya, la última de venta de Panamá a Millicom, y faltan todavía Costa Rica, que ha recibido permiso de las autoridades de la competencia, y El Salvador. El grupo también cerró la venta de 11 centros de datos a la gestora Asterion, por 550 millones de euros, así como la aseguradora Antares a Catalana Occidente, por 161 millones.

A su vez, Vodafone cerró la venta del 100% del capital de su filial en Nueva Zelanda, a un consorcio formado por Infratil Limited and Brookfield Asset Management, por cerca de 2.100 millones de euros. Los recursos generados con la desinversión serán utilizados para reducir la deuda neta.

Vodafone tiene en marcha un plan de gestión de activos, que incluye la posible venta de torres de telefonía móvil, con el que reducir deuda tras cerrar la compra de las filiales de Liberty en Alemania, República Checa, Hungría y Rumanía, en una operación valorada en 18.400 millones de euros. De momento, Vodafone ha creado TowerCo, una filial para agrupar las torres, que podría generar unos ingresos anuales de 1.700 millones.

Precisamente, Liberty Global está en proceso de venta de sus negocios en Suiza a Sunrise, por cerca de 6.500 millones de dólares (unos 5.900 millones de euros).

En la carrera de ventas también ha entrado BT, inmersa en un plan de reducción de deuda. La teleco ha vendido su sede por 210 millones de libras (unos 234 millones de euros), así como la división de gestión de flotas comerciales. BT tiene a la venta las divisiones en España, Irlanda y Holanda, así como su área de software para servicios legales en Reino Unido. De cerrar todas las operaciones, BT podría captar más de 600 millones de euros.

Orange

Orange ha protagonizado algunos movimientos. El más destacado es la venta de la participación del 2,5% del capital de BT, que todavía tenía en su propiedad desde la venta de la antigua EE al incumbente británico. Orange señaló que con la operación obtuvo un total de 542 millones de euros. El grupo galo, en sentido contrario, ha estado activo en las adquisiciones, al cerrar las compras de las empresas de ciberseguridad SecureData y SecureLink, esta última por un valor de 515 millones.

KPN ha realizado dos desinversiones. En julio acordó la venta de su red internacional a GTT Communications por 50 millones de euros, dentro de su estrategia para acelerar la simplificación de la compañía. Además, cerró la venta de su división de servicios mayoristas internacionales iBasis a Tofane Global.

Otros movimientos

Telecom Italia. La operadora transalpina podría abrir la puerta a desinversiones de forma masiva. La teleco está considerando la venta de activos, valorados en su conjunto en cerca de 2.000 millones de euros, incluyendo su participación del 60% del capital de Inwit, división que engloba sus torres de telefonía móvil en el propio mercado italiano.

Deutsche Telekom. El grupo germano está pendiente del cierre de la fusión de su filial en EE UU, T-Mobile USA, con Sprint. La operación, que ha estado inmersa en una profunda revisión regulatoria, está valorada en 34.000 millones de dólares (unos 30.800 millones de euros). En principio, la multimillonaria transacción debería cerrarse próximamente.

Fuente: Cinco Días