Los laboratorios Rovi avanzan en el objetivo de poner en el mercado europeo un nuevo fármaco contra la esquizofrenia. La compañía cotizada anunció este viernes que tras la finalización de la fase de validación, se ha iniciado por parte de las autoridades sanitarias europeas el proceso de evaluación para la obtención de la autorización de comercialización en la Unión Europea (UE) de Doria, antipsicótico inyectable de larga duración, basado en una tecnología propia de la compañía.

Rovi presentó la solicitud para la obtención de la autorización de comercialización de Doria ante las autoridades sanitarias europeas, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) el pasado 27 de diciembre. Tras superar esa fase de validación, el expediente ha sido admitido a evaluación el 30 de enero.

Se estima que la fase de evaluación para registrar dicho medicamento en la UE se pueda extender aproximadamente un año. “Debe tenerse en cuenta, en todo caso, que el proceso de evaluación está sujeto a interrupciones y prórrogas en caso de que las autoridades sanitarias europeas requieran información adicional”, informó la compañía. “Asimismo, debe señalarse que el resultado del proceso de registro (que puede ser positivo o negativo) no se puede anticipar hasta que quede concluido”.

“Seguimos avanzando en la fase de aprobación de Doria y ahora nos encontramos más cerca de su comercialización. Confiamos en el potencial del producto y esperamos poder ofrecer pronto una alternativa terapéutica para el tratamiento de esta grave enfermedad crónica y progresiva”, declaró Juan López-Belmonte, consejero delegado de Rovi.

Doria es uno de los puntales futuros de crecimiento de la compañía. El laboratorio madrileño avanzó en noviembre que prevé duplicar en 2023 su facturación de 303,2 millones de euros del pasado año, en gran parte gracias a los lanzamientos comerciales de sus innovaciones. El salto llegará por los ingresos previstos de fármacos como la heparina (anticoagulante) llamada Hibor, y el biosimilar de enoxaparina (anticoagulante biológico) bautizado como Becat.

Fuente: Cinco Días