La compañía de cruceros Pullmantur ha activado un procedimiento para evitar que se pueda producir una infección del coronavirus a bordo de sus barcos que incluye no permitir el embarque a cualquier pasajero que haya estado en china o Hong Kong en los últimos 14 días.

Así lo explicó el presidente de Pullmantur, Richard J. Vogel, en un acto informativo en Madrid, en el que aseguró que «de momento» la compañía no ha detectado ningún tipo de impacto en la demanda, aunque reveló que sí han recibido preguntas al respecto tanto de los pasajeros como de las agencias de viajes.

De hecho, admitió que la evolución de este virus supone «un gran reto» para la industria del crucero en general, ya que «es normal que los clientes estén preocupados ante la posibilidad de que se produzca una infección en un sitio cerrado como es un barco o un avión».

Por ello, según explicó, Pullmantur está siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la asociación Mundial de Líneas de Cruceros (CLIA), que además del control de pasaportes contemplan restricciones en aspectos como los restaurantes autoservicio.

«De momento no ha pasado nada», reiteró Vogel, quien destacó que la compañía ha pedido a sus tripulaciones que «sean muy rigurosos» en el cumplimiento del procedimiento de control del coronavirus.

Por otro lado, Vogel valoró la evolución de la compañía durante 2019, año en que registró unos 406.000 pasajeros, un 0,7% más que en 2018. A este respecto, valoró que los ingresos se incrementaron de forma más importante, en torno a un 5%. En cuanto al mercado español, detalló que la compañía alcanzó cerca de 163.000 pasajeros, lo que supone una cuota de mercado del 28% en el país.

Vogel se refirió también a las perspectivas de la compañía para 2020, año en el que verá reducida su flota de cuatro a tres barcos, ya que ha decidido retirar el Zenith, lo que podría tener un impacto del 20% en sus ingresos.

Para compensar esta situación, Pullmantur tiene previsto incorporar a su flota un nuevo barco en mayo de 2021, el Grandeur of the Seas, en el que invertirá entre 25 y 30 millones. De hecho, con este nuevo crucero su capacidad se incrementará un 30%. Más adelante, en unos cinco años, prevé que su flota sea de cinco o seis barcos.

Por último, Vogel manifestó su confianza en el mercado español ya que confía en que pueda recuperar la cifra de pasajeros anterior a la crisis, cuando alcanzó los 700.000 cruceristas, frente a los 550.000 actuales. Incluso, a medio plazo, espera que pueda llegar al millón. 

Fuente: Cinco Días