El fabricante de explosivos Maxam, fundado por Alfred Nobel en 1872, ha anunciado este lunes a sus trabajadores de la filial española la «intención de iniciar un procedimiento de despido colectivo». Al citado Expediente de Regulación de Empleo (ERE) se le une, además, una «modificación sustancial de las condiciones de trabajo de carácter colectivo», tal y como recoge la misiva que la empresa ha enviado a sus empleados del centro madrileño, que cuenta con cerca de 300 trabajadores. Fuentes conocedoras del proceso cifran en algo más de 100 las personas que se verían afectadas por los despidos. La empresa ha declinado hacer comentarios al respecto.

La compañía, la segunda mayor del sector en el mundo y la primera en Europa, da un plazo de 15 días a sus empleados para constituir la comisión negociadora, integrada o bien por tres trabajadores del centro o por tres componentes de los sindicatos más representativos del sector. Por su parte, Maxam Holding y Maxam International, las dos filiales que anuncian el ERE, han elegido al bufete de abogados Garrigues para que se haga cargo del proceso. Maxam, tal y como recogen las cuentas correspondientes al ejercicio fiscal terminado en marzo de 2018 -las últimas presentadas por el grupo-, experimentó un crecimiento del 5% sobre el año anterior, hasta alcanzar los 1.139 millones de euros de facturación. El beneficio neto superó por poco los 21 millones de euros, frente a los 25,7 millones de euros del ejercicio previo.

La reestructuración interna que vive desde comienzos del pasado año la compañía, dedicada al desarrollo, fabricación y comercialización de explosivos para minería, canteras y construcción, ya había puesto en jaque a buena parte de la plantilla. A mediados de 2019, las plantas de Madrid y Burgos anunciaron el despido de 40 personas, a las que en diciembre del mismo año se les unirían otros cinco operarios de la planta de Galdácano (País Vasco). A mediados de enero, después de la muerte de un trabajador en la planta de Quintanilla Sobresierra (Burgos), la polémica volvió a rodear a la empresa. Aunque en un principio se alegó fallecimiento a causa de un infarto, la investigación confirmó el aplastamiento por una máquina con la que el operario trabajaba en la gestión de residuos de madera.

Maxam, la antigua Unión Española de Explosivos, que suma a su porfolio más de 140 compañías, 6.500 empleados, fábricas en 45 países y actividad comercial en más de 100 mercados, está participada de forma mayoritaria (en un 55%) por el equipo directivo que encabeza José Fernando Sánchez-Junco. El resto del capital ha ido pasando por manos de diferentes fondos de inversión y de capital riesgo. Desde 2018, el 45% es propiedad de la estadounidense Rhône Capital, que adquirió el paquete accionarial al fondo de capital riesgo Advent. Sánchez-Junco, directivo en el Ministerio de Industria y Energía entre 1980 y 1989, ha sido también consejero de Duro Felguera, Uralita y Dinamia, Sociedad de Capital Riesgo.

Fuente: Cinco Días