El futuro nuevo consejero delegado de IAG, el expresidente de Iberia Luis Gallego, tendrá un salario base de 820.000 libras (975.571 euros al tipo de cambio actual) en su nueva etapa al frente del grupo, según ha detallado hoy la compañía.

Además de la retribución base, el ejecutivo puede llegar a obtener 1,64 millones de libras (1,95 millones de euros) en concepto de bonus, así como acciones de IAG por un valor equivalente al del bonus en función del desempeño de la empresa. Por otro lado, la compañía que engloba a British Airways, Iberia, Vueling y Aer Lingus y que ha llegado a un acuerdo para comprar Air Europa, también hará aportaciones de 102.500 libras (121.946 euros) a un fondo de pensiones a nombre del ejecutivo.

El pasado nueve de enero IAG dio a conocer que Gallego será quien releve a Willie Walsh, el todavía consejero delegado del grupo que dejará el cargo el próximo 26 de marzo para después jubilarse el 30 de junio de 2020. El jueves, Gallego designó a Javier Sánchez-Prieto como su sucesor en la presidencia de Iberia. Este último salta desde el puesto de primer ejecutivo de Vueling, a la que llegó en 2016 como sustituto de Alex Cruz, que se mantiene al frente de British Airways.

El grupo de aerolíneas aprobó su actual política de retribución a sus consejeros ejecutivos en la junta de accionistas de junio de 2018. Diseñada para “atraer y retener el talento y ayudar a conseguir los objetivos estratégicos”, incluye seis conceptos distintos de retribución.

El consejo de administración de IAG establece una serie de objetivos financieros y no financieros anuales al principio de cada ejercicio. En función del grado de cumplimiento de los mismos, el consejero delegado recibirá un mayor o un menor incentivo que nunca puede exceder el 200% del salario base.

Más allá de los pagos y las contribuciones a planes de pensiones, IAG pone a disposición de su consejero delegado un seguro de vida, viajes personales y de negocios pagados y en su caso, coche de empresa, combustible y seguro médico.

El próximo 28 de febrero IAG presentará sus resultados de 2019. En los primeros nueve meses del año pasado, el grupo ingresó 19.399 millones de euros, un 5,7% más que en 2018. Por el contrario, el beneficio de IAG se contrajo un 9% hasta 2.520 millones de euros impactado por efectos extraordinarios como el de la huelga de pilotos del sindicato BALPA. En todo 2019, el grupo ha transportado 118,2 millones de pasajeros, un 4,7% más.

Desde el estallido de la epidemia de coronavirus, las acciones de IAG han recibido un duro castigo en Bolsa. Este viernes ha cerrado con una caída del 0,76% en los 6,76 euros, un 12,32% menos que el pasado día 20 de enero, la jornada previa a que los mercados comenzasen a descontar los efectos del virus. Del total de pasajeros de todo 2019, solo 2,49 millones procedían de la región Asia-Pacífico.

Retiro dorado para Walsh

A la hora de entregar acciones a sus directivos como premio por el desempeño en Bolsa de la compañía o a modo de incentivo, IAG da derechos de suscripción a coste cero que son ejecutables tras dos años desde el final del período de desempeño. Durante esos dos años, se realiza una verificación de la evolución. Walsh tiene pendiente de ejecución derechos sobre 1,46 millones de acciones de IAG que a precio actual de mercado están valoradas en más de 9,9 millones de euros y también participará del plan de incentivos de 2020 de forma prorrateada.

Hasta el día 26 de marzo Walsh seguirá cobrando su salario habitual y la empresa le pagará los días de vacaciones que no ha disfrutado. Aunque no recibirá ningún pago por cese, también podrá disfrutar del programa de viajes para antiguos empleados de British Airways.

Cuando IAG puede retirar los bonus

Cláusulas ‘Malus’ y ‘Claw-Back’

El consejo de administración de IAG se reserva el derecho a retirar las acciones y parte de los incentivos que los directivos pueden recibir. Mediante la cláusula Malus, pueden bloquear la remuneración de las acciones o del plan de incentivos si se cobran en diferido en caso de fraude, incumplimiento grave de la ley, reglamentos o códigos de conducta, declarar resultados erróneos o no gestionar los riesgos de forma adecuada. El Claw-Back autoriza a retirar bonificaciones ya entregadas. En los pagos en acciones se pueden exigir devoluciones durante un plazo de tres años desde que se otorgó el derecho a recibirlas. En el caso de incentivos anuales en diferido, se puede pedir la devolución de un bonus hasta tres años después de haber realizado el pago.

Fuente: Cinco Días