Coca-Cola formaba parte del guion. Con ese argumento, Atresmedia se ha librado de una multa de 200.000 euros que le impuso la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por la «presencia constante» y «excesiva» de sus botellas en secuencias de algunos capítulos de la serie Velvet. La Audiencia Nacional ha anulado la multa porque considera que las botellas eran parte del «decorado o atrezzo lógico del programa».

La CNMC ya sabía que pisaba terreno resbaladizo y decidió no multar por la aparición de botellas de Coca-Cola «en escenas donde es esperable encontrarlas: las que transcurren en bares, junto a otras bebidas o incluso en lugares de trabajo (despachos de directivos o taller de costura), en las que en el tratamiento de la escena no cobra indebido protagonismo o cuando la presencia en pantalla es secundaria y no continua», según su resolución.

Pero el supervisor sí creyó que se habían producido emplazamientos de producto fuera de lo que establece la normativa en otros casos en que se muestra el producto de forma «recurrente» y «excesiva sin que sea necesario», una práctica que considera abusiva.

En particular, multó por tres escenas (descritas más abajo) en las que las botellas de Coca-Cola aparecían como «una presencia constante que el espectador no puede dejar pasar inadvertida», siempre según su resolución. Por ese emplazamiento de producto, la CNMC abrió un expediente en febrero de 2017 y finalmente sancionó a Atresmedia el 4 de mayo de ese año con 200.030 euros al considerar que había cometido una infracción grave de la ley.

La compañía recurrió la multa ante la Audiencia Nacional y en una sentencia reciente a la que ha tenido acceso CincoDías, los jueces le dan la razón y anulan la multa.

La Audiencia Nacional asegura que la presencia de las botellas del producto Coca-Cola está incorporada a la acción del programa, formando parte del argumento y guion de tal serie, «que no se ve influida artificialmente por la inclusión de las referidas botellas, sino que, por el contrario, las mismas se insertan en tales capítulos de manera natural».

Una imagen de la serie Velvet. Una imagen de la serie Velvet.

Los jueces destacan que la serie Velvet se basa «en la existencia de un amor prohibido por los convencionalismos entre los protagonistas, que les lleva a que, desde pequeños, tengan una especial forma de comunicarse por escrito, bien a través de avioncitos de papel, de cartas, o de mensajes en una botella», según la sentencia, que añade: «Por lo que la presencia de las botellas de la marca Coca-Cola forma parte del decorado o atrezzo lógico del programa».

La Audiencia Nacional también ha tenido en cuenta que no se incluían carteles publicitarios ni se hacía mención verbal a virtudes o características de la Coca-Cola.

«En definitiva», concluye la sentencia, «la prominencia indebida del producto Coca-Cola que se imputa por la Administración a los capítulos de la serie Velvet tantas veces citados, bien por su presencia recurrente, o la manera en que se presenta o destaca, no se comparte por la Sala, considerándose por el contrario que tal producto aparece como parte integrante del guión, en el que se inserta de manera natural, sin alterar, en lo más mínimo, el normal desarrollo de la narración».

Los tres capítulos de la discordia

Estos son los tres capítulos en los que, según la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), la presencia de las botellas de Coca-Cola era abusiva y que la Audiencia Nacional considera que simplemente formaban parte del guion. La descripción de las escenas corresponde a la resolución de la CNMC:

Capítulo «Ana y Alberto, recuerdos de su gran amor». En esta larga secuencia de Alberto en el aeropuerto, destaca la presencia de varias botellas vacías sobre la mesa (hasta un total de cuatro). Las botellas aparecen en todos los planos, como una presencia constante que el espectador no puede dejar pasar inadvertida, incluso cuando Alberto abandona la mesa. El personaje pasa entonces a recordar su infancia y cómo enviaba mensajes a Ana dentro de una botella de Coca-Cola. La escena vuelve al presente y se ve como la camarera trae una nueva botella, amontonándose junto con los cuatro cascos vacíos.

La trama vinculada al emplazamiento de Coca-Cola continúa con la llegada de Ana al aeropuerto tratando de impedir la partida de Alberto. Al comprobar que ya ha embarcado, abatida, se dirige a la cafetería. Allí descubre la mesa donde había estado sentado Alberto. En la mesa, pese al tiempo transcurrido, continúan las cinco botellas de Coca-Cola. Ana se dirige a la mesa y descubre el papel que Carlos había  introducido, mostrando claramente de nuevo la botella que lo contiene en su interior. Durante 25 segundos el personaje la sostiene entre las manos, mirándola fijamente de manera que el espectador también ha de fijar necesariamente su atención.

La escena continúa con otro flash back, con un primer plano de otra botella en la mano de Alberto de niño. Tras abrirse el plano, los personajes aparecen tras seis botellas de Coca-Cola.

Capítulo «A un océano de distancia». Este episodio, emitido en Antena 3 el 11 de noviembre de 2015, contiene las secuencias básicas incluidas en el recopilatorio anteriormente descrito y se refieren a las que transcurren en la cafetería del aeropuerto. Además, en este capítulo se incluye otra escena con emplazamiento de Coca-Cola:

Entre las 23:08:20 y las 23:08:55, la protagonista, acostada en la cama llora desconsoladamente. En la mesilla de noche hay dos cascos vacíos de Coca-Cola. En un determinado momento, coge uno de ellos, lo mira fijamente y se dirige a él durante más de 20 segundos en los que la botella goza de una presencia ininterrumpida y destacada.

Capítulo «Por los aires». Fue emitido por primera vez el 2 de diciembre de 2014 y reemitido el 8 y el 9 de octubre de 2015. Dicho capítulo contiene una escena en la que dos de los principales personajes, Mateo y Alberto, se encuentran en la barra de un bar sobre la que Alberto deposita una caja de la que extrae una botella vacía de Coca-Cola. De la botella había bebido Doris Day y conservaba restos de pinta labios, lo que la convertía en una botella especial, sobre todo para un admirador de la actriz y cantante como Mateo. La botella permanece en la escena mientras los personajes conversan, bien sobre la barra o en las manos de Mateo, que la manipula.

Antes de marcharse, brindan, vuelve a cogerla y, mirándola fijamente, añade » (…) y porque una noche más vas a conseguir que duerma abrazado a una botella».

Fuente: Cinco Días