La vida del Big Oil está a punto de ponerse más dura. Uno de los principales obstáculos para los inversores que intentan averiguar si un productor de crudo se enfrenta a una ruina inminente es la falta de una base de datos fiable sobre el calentamiento global que se pueda utilizar al interactuar con los miembros de los consejos. Eso podría estar a punto de cambiar.

 Los escenarios por defecto utilizados por los inversores que miran hacia el futuro son los de la Agencia Internacional de la Energía, que representa a los consumidores de energía del mundo desarrollado. La AIE ha señalado que sus proyecciones no son previsiones, sino análisis de lo que podría ser necesario para limitar el calentamiento global a varios techos diferentes. Algunos de ellos están en consonancia con el objetivo del Acuerdo de París de 2015 de limitar los aumentos de temperatura a niveles sustancialmente inferiores a 2 grados centígrados.

Sin embargo, el más conocido de la AIE, el llamado Escenario de Nuevas Políticas (ENP), supone un cambio mínimo en las políticas climáticas preexistentes e inadecuadas para un futuro en el que el calentamiento se dispara hasta unos ruinosos 2,7 grados centígrados más. Podría decirse que no es culpa de la AIE que los inversores hayan adoptado el ENP como caso base. Pero permite que firmas como Exxon Mobil se salgan con la suya al decir en su informe financiero y operativo de 2018 que se necesitan 21 billones de dólares de inversión en petróleo y gas entre 2018 y 2040, cuando eso podría freír el planeta.

La red de inversores Principios para la Inversión Responsable (PIR), respaldada por la ONU, considera que ya es suficiente. Cuenta con el apoyo de inversores mundiales que representan 86 billones de dólares en activos y se supone que se toman en serio las cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza. Trabajando con economistas y analistas financieros, ha calculado un rival para el ENP. El nuevo Escenario de Políticas Previstas (EPP) da por sentado que la creciente evidencia tangible sobre el cambio climático empujará a los políticos a tomar duras contramedidas. Para la década de 2030, esta “inevitable respuesta política” incluye la eliminación progresiva de los automóviles a carbón y gasolina, efectos compensatorios marginales de la captura de carbono –que desempeña un papel importante en el ENP– y un gran aumento de la energía renovable y la reforestación.

El EPP creará problemas para los grandes emisores de carbono como el Big Oil. Si se convirtiera en estándar al estilo del ENP, a los consejos les resultaría más difícil desviar la ira de los accionistas, especialmente porque dentro de unos meses el PIR publicará una investigación más detallada sobre lo que significa una respuesta política realista para las empresas individuales. Peor aún, el supuesto retroceso político ni siquiera limita el calentamiento a los 1,5 grados centígrados recomendados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, por lo que podrían ser necesarias prescripciones políticas aún más estrictas. Si las petroleras siguen tratando de desviar la atención hacia el ENP, resultarán ridículas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

Fuente: Cinco Días