Jornada de alto voltaje en Dia. Los accionistas del grupo de distribución estaban convocados para votar dos planes aparentemente contrapuestos: en el orden del día original estaba someter a votación la ampliación de capital defendida por el consejo, de 600 millones y preasegurada por Morgan Stanley según determinadas condiciones. Adicionalmente, Fridman incluyó su propia propuesta, otra ampliación de 500 millones condicionada a la refinanciación de la deuda. La aprobación de la primera de las propuestas suponía, en paralelo, la retirada de la opa del magnate ruso.

A falta de los datos definitivos, la asistencia de accionistas a la junta ha caído a su nivel más bajo desde que volvió a Bolsa en 2011, en un 49,74%. Según el dato aportado por el secretario del consejo, el quórum definitivo está en el 54,32%, mientras que la media hasta ahora estaba en el 60%. Este escaso poder de convocatoria acerca la victoria a Fridman, que controla un 29% y más del 50% de los asistentes a la junta.

El primero en tomar la palabra ha sido el vicepresidente primero, Richard Goldberg, que presidió la junta ante la ausencia aún de un presidente. Aprovechó para relajar la tensión con Letterone, tras el cruce de acusaciones de las pasadas semanas. «Personalmente lamenté la salida de Letterone del consejo. Aportaban importante valor al grupo. Solo puedo expresar mi gratitud por su aportación y compromiso», ha afirmado.

Goldberg también ha lanzado un mensaje de tranquilidad sobre la viabilidad del grupo: «La compañía tiene un futuro prometedor». Y ha señalado como claves el éxito de formatos como Dia&Go. También ha puesto sobre la mesa que el consejero delegado, Borja de la Cierva, ha renovado buena parte de los cargos del grupo, por lo que ha reclamado el apoyo de los accionistas a su plan.

El propio De la Cierva ha defendido su plan y desgranado los resultados de 2018 y los principales acontecimientos. «La caída de ventas en superficie comparable, la falta de adecuación de la política promocional y la deficiente cadena de suministro están en la base de desempeño financiero de la compañía», ha afirmado. Y ha defendido su plan de cinco plares como la tasa de salvación del grupo, basado en el fomento de los productos frescos, mejorar el modelo de franquicia, transformar la cultura corporativa y mejorar la cadena de suministro.

«Nuestras tiendas tienen un aspecto desfasado y poco cuidado», ha afirmado. Ya ha explicado que la compañía Está desarrollando una nueva tienda omnicanal, donde convivan lo online y lo offline. También ha señalado los frescos como uno de los principales caballos de batalla en el futuro, donde ha puesto de relevancia aumentar su calidad y ofrecer una oferta diversificada por geografías.

El consejero delegado ha hecho especial hincapié en los cambios en su oferta promocional y de su marca blanca. «Las promociones excesivas nos han llevado a roturas de stock. Reducir el número de referencias y simplificarlos nos permitirá liberar espacios y evitar esas roturas de stock», ha defendido.

Pero, más allá de estas dos propuestas, la clave está en la posición de los acreedores. Dia debe pagar 912 millones de euros a los acreedores en mayo, y afronta un vencimiento de deuda por otros 300 en julio. Por el momento la banca ha ido de la mano con el consejo de administración, pero la firma, ayer, de un acuerdo de refinanciación hasta 2023, podría facilitar un acuerdo con Fridman.

También se votará la reelección de KPMG como auditor de las cuentas de 2019, 2020 y 2021, la designación de EY como coauditor, así como las reelecciones de Miguel Ángel Iglesias Peinado como consejero ejecutivo y de Jaime García-Legaz Ponce como independiente.

Fuente: Cinco Días