El magnate ruso Mijail Fridman, dueño de Dia a través del fondo Letterone, ha salido de la Audiencia Nacional libre y sin medidas cautelares tras declarar durante más de dos horas ante el juez instructor que investiga la quiebra de la compañía tecnológica Zed, Manuel García Castellón, y ante el fiscal José Grinda, quien le acusa de liderar una presunta trama para hundir a la firma fundada por Javier Pérez Dolset.

Precisamente, Fridman ha señalado a Pérez Dolset como el responsable de la «gestión indebida» de Zed, y de haber proporcionado documentos falsos para implicarle en la causa. El inversor ha llevado a cabo su declaración íntegramente en ruso, con un traductor al español. Según fuentes de su defensa, liderada por los socios de Baker McKenzie Victor Mercedes y Jesús Santos, lo ha hecho así para «poder aclarar hasta el último detalle de toda cuestión planteada para que se conozca la realidad del caso. La declaración ha permitido determinar que Mijail Fridman no tiene participación en los hechos investigados ni por ende ninguna responsabilidad legal atribuible en relación con los mismos». Ni el juez ni el fiscal han pedido para él medidas cautelares.

El fiscal Grinda ubica a Fridman al frente de una presunta trama cuyo objetivo era asfixiar a la compañía tecnológica fundada por Javier Pérez Dolset para después adquirirla a muy bajo precio, aunque en realidad Fridman no compró la empresa ni consta que hiciera ninguna oferta por ella. Fuentes cercanas a Fridman aseguran que fue Pérez Dolset el que contactó con su firma Letterone para que invirtiera en Zed o la comprara y que Letterone se negó.

Fridman influyó, según el relato del Ministerio Fiscal, a través de varias de Amsterdam Trade Bank (ATB) y VEON. La defensa de Fridman se basará en dos argumentos principales: que el empresario no ejercía ningún control operativo sobre ATB y VEON; y que las acusaciones se basan en denuncias “no corroboradas” realizadas por Pérez Dolset. Respecto a este último punto, fuentes cercanas a la defensa de Fridman explican que los argumentos de Dolset no están “corroborados por ninguna prueba tangible ni contrastada”, y que el empresario español ha buscado, con la acusación a Fridman, ocultar sus responsabilidades en la quiebra de la empresa.

Fuente: Cinco Días