El pulso por el 10,01% de la concesionaria de la autopista canadiense 407 ETR se mantiene vivo en los tribunales. La que hasta ahora era primera accionista, la española Ferrovial con el 43% del capital, ha presentado apelación en defensa de su derecho de tanteo sobre el paquete que la ingeniería local SNC Lavalin ha vendido al fondo CPPIB, bajando desde el 16,77%. Este último ha escalado hasta el 50,1% de las acciones, que tiene bajo gestión de forma directa e indirecta, después de que le fuera negada a Ferrovial la posibilidad de presentar una oferta que igualara la del inversor externo al capital OMERS, de 3.250 millones de dólares canadienses (2.235 millones de euros).

A la espera de que el grupo que dirigen Rafael del Pino e Íñigo Meirás decidiera si recurría o daba por bueno el resultado del arbitraje, los tres accionistas de la 407 ETR alcanzaron un pacto por el que la desinversión de SNC no se detenía. Las acciones están hoy en poder de CPPIB y una parte de estas, el 5,2% del capital por 1.690 millones de dólares australianos (un 51,95% del paquete que salió a la venta en función del 43,23% de la 407 ETR que está en manos de Ferrovial), pasarían a la entidad española en caso de que ganara el caso y decidiera finalmente comprar el paquete.

Fuentes jurídicas advierten que el proceso, que responde a lo que en el argot se denomina apelación técnica, se llevará unos seis meses de plazo. Una vez comunicado el paso de ir a juicio, tanto a los accionistas de la autopista como al propio tribunal, el procedimiento se formalizará en el plazo aproximado de un mes y, a falta de que sean determinadas las fechas, la vista debería celebrarse la próxima primavera. OMERS, primera ofertante por el 10% que ha soltado SNC Lavalin, queda ya excluida del caso tras haber cobrado más de 70 millones a la parte vendedora como penalización por la frustración de su acuerdo de compra en firme.

Más allá de buscar la posible inversión en su activo estrella y mantener el papel de primer accionista frente a CPPIB, Ferrovial intenta hacer valer su derecho de tanteo. Ese blindaje acordado con los socios viene de abril de 2002, pero Ferrovial renunció entonces a ejercerlo siempre y cuando viniera un inversor no industrial. En este caso, la corte de arbitraje de Toronto consideró el pasado mes de agosto que el fondo OMERS no es competidor directo de Ferrovial, por lo que SNC no debía tener en cuenta más derecho de oferta preferente que el del otro accionista, CPPIB.

OMERS, sin embargo, está inmersa y gestiona importantes infraestructuras en América, Europa y Australia. El fondo de los funcionarios de Ontario entró en la autopista estadounidense Chicago Skyway (2015), se hizo con el aeropuerto británico London City Airport (2016), invirtió en el puerto de Melbourne (2016), también irrumpió en la operadora británica del ciclo del agua Thames Water (2017), y ha tomado este año un 22% de la gestora india de autopistas IndInfravit. Para Ferrovial, el fondo no deja se der un rival de primera magnitud, lo que defenderá ahora ante la citada Corte de Apelación de Ontario.

Fuente: Cinco Días