Nuevos horizontes para Farmasierra. De recibir la certificación del regulador estadounidense FDA –prevista para mediados de este verano–, el grupo farmacéutico español entrará este año en el mercado de Estados Unidos, lo que le abrirá las puertas a otros 20 y pasará así a exportar de 60 a 80 países en 2020-2021, con presencia en los cinco continentes, según las previsiones de la compañía creada en 1996.

Una vez dado el salto, mediante la fabricación de productos a terceros, la intención es comercializar los suyos en suelo americano, manifiesta su presidente, Tomás Olleros, en un encuentro con medios de comunicación. “La fabricación es nuestro núcleo industrial. Hemos desarrollado un modelo de negocio vertical que integra todo el proceso de elaboración de un fármaco, desde la investigación y el desarrollo, la fabricación, la distribución y la comercialización”, explica.

La meta: llegar a 80 países y elevar su producción a 100 millones de unidades

Así, el 75% de su producción (70 millones de unidades en su planta de San Sebastián de los Reyes) es para otras compañías como Alimentary Health, Biogaia, Pfizer, Advant y Johnson & Johnson, entre otras. “No tenemos capacidad económica para abrir filiales por el mundo”, reconoce Olleros.

De ahí que, para crecer y aumentar su producción a 100 millones, un objetivo marcado desde 2013, la compañía –que se dedica a las áreas de desórdenes gastrointestinales, dolor, inflamación, osteoporosis, infección, complementos alimenticios y dermocosmética– confía también en su producto estrella Alflorex. Un probiótico que cuenta ahora con una nueva indicación, para el tratamiento del colon irritable (antes se vendía como complemento alimenticio), tras probar su eficacia durante 15 años en más de 150 ensayos clínicos, apunta. Esta dolencia afecta al 10% de la población, según Olleros, específicamente a mujeres jóvenes. Y la padece el 20% de los pacientes que ha sufrido gastritis.

Vemos nuevas oportunidades en las aplicaciones terapéuticas de ciertas vitaminas y en los probióticos

Tomás Olleros, presidente de Farmasierra

Su máximo ejecutivo ve en esta línea, la de los probióticos, el estudio de la microbiota (bacterias), una oportunidad de negocio por sus nuevas aplicaciones en la salud dental y en el combate del estrés, pero siempre y cuando tenga evidencia científica porque “hay muchos tratamientos, pero ninguno eficaz”, advierte Encarnación Arriaza, directora médica de la firma, con una facturación de 40 millones de euros y 200 empleados.

El estudio de la flora microbiana cobra relevancia en las investigaciones que relacionan la dieta con el cáncer, el intestino y el cerebro (cómo sus alteraciones afectan a la vez al aparato digestivo y al sistema nervioso central), incluso se analiza su papel en la depresión o el autismo, añade Arriaza.

Ensayos en marcha

En su apuesta por la innovación –la inversión en I+D es de un millón de euros–, Farmasierra colabora en un ensayo clínico en marcha que busca evaluar si unos niveles altos de vitamina D favorecen una mejor recuperación de los pacientes diagnosticados con cáncer de vejiga, y que cuenta con la coordinación del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

En este proyecto, en fase de reclutamiento de unos 60 pacientes y que parte de moléculas ya conocidas, participarán varios hospitales de referencia de Madrid y Barcelona –no identificados porque están a la espera de su confirmación–. “Es necesario un apoyo real y decidido por la investigación, las estructuras científicas y los investigadores. Hemos desperdiciado el talento excepcional que hay en España por la visión cortoplacista”, lamenta.

Tomás Olleros, presidente de Farmasierra. Tomás Olleros, presidente de Farmasierra.

Y esta es otra de las áreas terapéuticas, la de las nuevas aplicaciones de las vitaminas, que quieren explotar. “Los bajos niveles de vitamina D están implicados en casi todas las enfermedades. La cantidad de sol que tomamos es muy poco en España, no llegamos a la recomendación de 20 minutos de la OMS. Paradójicamente, Canarias tiene los niveles más bajos. Los nórdicos, que no tienen sol casi todo el año, están más concienciados y ya toman vitamina D”, señala la directora médica Arriaza, que insiste que es muy importante en niños, adolescentes y en la mujer durante la menopausia por la pérdida de estrógenos. Esta empresa ofrece comprimidos diarios o semanales según la necesidad del paciente.

Fármacos más conocidos

Además, cuenta con los populares Astefor (ibuprofeno más codeína), para el tratamiento dual del dolor muscular; Ibustick, su ibuprofeno en gel tipo de­sodorante roll-on; Carbocal, calcio más vitamina D, y Remidol, antigripal.

La compañía, con un centro logístico en Cabanillas del Campo (Guadalajara) desde 2011, tiene previstos dos nuevos lanzamientos en 2020 –no desvelados–, que están actualmente en fase de registro.

Datos

Centro logístico en Cabanillas del Campo (Guadalajara). Centro logístico en Cabanillas del Campo (Guadalajara).

Inicios. La planta de San Sebastián de los Reyes pertenecía a principios de los noventa a Pfizer, de la que su actual presidente era entonces responsable de las instalaciones. Y tras la decisión de cierre de la firma estadounidense, “para concentrarse en fábricas de mayor capacidad”, Tomás Olleros creó en 1996 Farmasierra gracias a una operación de compra por parte de los directivos.

Expansión. En 1999 inaugura un centro de distribución en Daganzo (Madrid) y en 2001 adquiere Laboratorios Madariaga, especializado en calcio. “Nos interesaba porque estamos muy presentes en ginecología, y eso nos abrió las puertas a reumatología, nos atrae también la inflamación”, comenta Olleros.

Formatos. Sus medicamentos (sólidos, semisólidos y líquidos) vienen en blíster, roll-on sobres, tubos y frascos.

Fuente: Cinco Días