El turismo en España sigue mostrando fortaleza, pese a los malos presagios que albergaban hoteleros y aerolíneas para la temporada alta. En julio, el número de pernoctaciones en establecimientos hoteleros subió un 1,1% hasta los 43,2 millones de estancias. Se trata del segundo mejor dato de la serie histórica del INE, iniciada en 1999, y tan solo fue superado en 2016, en el que se registraron 43,6 millones de pernoctaciones en el mismo mes.

Este dato se conoce con anterioridad al del número de viajeros extranjeros, que se hará público el 2 de septiembre, y anticipa un buen resultado para uno de los meses de temporada alta en los que más turistas llegan. Un fenómeno que ya sucedió en junio, cuando la ocupación hotelera repuntó un 2,6% y quince días después se conoció que la cifra de llegadas de viajeros extranjeros subió un 3,2%.

En esos buenos datos de julio ha sido fundamental el papel del turismo nacional, que ha compensado la caída de pernoctaciones de los viajeros extranjeros. En julio, los turistas españoles realizaron 14,84 millones de pernoctaciones, el mejor dato de la serie histórica con un alza de 660.000 respecto al mismo mes de 2018, mientras que los extranjeros hicieron 28,36 millones de estancias, lo que supuso una bajada de 172.000 con respecto al mismo mes de 2018.

Los hoteles de Baleares son los que cobran los precios más caros y los que más beneficio ganan por habitación disponible

Unas conclusiones similares se pueden extraer si se analiza el período acumulado entre enero y julio. Las pernoctaciones en esos siete meses llegaron a 192,8 millones, un nuevo máximo histórico, repartidas en 66,7 millones para el turismo nacional, también el nivel más alto de la serie histórica, y 126,1 millones para el extranjero, el nivel más alto desde 2017. En ambos casos, el número de estancias se encuentran en máximos históricos. En los siete primeros meses de 2019, los viajeros nacionales realizaron 2,5 millones más que antes del inicio de la crisis en 2008, mientras que los foráneos hicieron 27 millones de estancias más que hace 11 años.

El incremento de las pernoctaciones en alojamientos hoteleros ha servido para impulsar las cuentas de estas compañías con activos en España, pese a sufrir el ajuste que se produjo en los dos mayores mercados emisores de viajeros (Reino Unido y Alemania), que suman el 43% de las estancias.

La tarifa media que cobraron en julio fue de 102 euros, lo que supone el nivel más alto de la serie histórica iniciada en 2008. En ese ejercicio, la tarifa media por habitación fue de 76,3 euros, lo que significa que en once años el precio medio ha crecido un 33,6%. Una tendencia de la que han quedado al margen los hoteles de cinco estrellas, cuya tarifa media en julio (212 euros) es seis euros inferior a la del mismo mes de 2018. El incremento de precios sí se ha producido en el caso de los de cuatro estrellas, con una tarifa por habitación de 111,5 euros (21,5 euros más que en 2008), y los de tres estrellas, con un precio de 88,1 euros (14 euros más que antes de la crisis).

MÁS INFORMACIÓN

Pero si hay un indicador de rentabilidad que ha crecido desde 2008 es el de los ingresos por habitación disponible. En julio de 2019 se situó en un máximo histórico de 76,91 euros cuando en 2009 llegó a estar 44,73, lo que arroja un crecimiento del 42%.

Estos aumentos, sin embargo, han quedado limitados a algunas autonomías. En concreto, la que más se ha visto beneficiada ha sido Baleares. Pese a que las tarifas y los ingresos por habitación se estancaron en julio, sigue siendo la región cuyos hoteleros obtienen mayores beneficios. En concreto, las tarifas medias que cobraron se situaron en 125 euros, 22 euros por encima de la media, mientras que los ingresos por habitación disponible llegaron a 111,41, casi 35 euros por encima de la media.

Los hoteleros con negocios en Baleres justifican esa posición de liderazgo por las importantes inversiones que se han hecho desde la crisis para reformar la planta hotelera. Un buen ejemplo se produjo en Palma de Mallorca, donde el pasado invierno al menos 45 inmuebles fueron reformados, de los que 20 estaban situados en la zona de la playa. La patronal hotelera balear calcula que en los últimos cinco años, la inversión en reformas ha alcanzado los 1.700 millones de euros, lo que ha permitido elevar la categoría del 60% de la planta hotelera.

Fuera de las seis regiones más turísticas, destaca el caso de País Vasco. En julio se situó como la tercera, tan solo por detrás de Baleares y Cataluña, en la que los hoteleros cobraron las tarifas más elevadas, con una media de 108,82 euros, por encima de Andalucía (108,55), Canarias (98,51), Comunidad Valenciana (93,42) o Madrid (85,59). El alza de precios de los inmuebles o del suelo en Madrid o Barcelona ha desviado la atención de los inversores a esa región.

El impacto de la recuperación de Turquía

Alemania. Es el mercado que peor se ha comportado. En los siete primeros meses del año, los viajeros alemanes han realizado 2,1 millones de pernoctaciones menos que en el mismo período de 2018. Juan Molas, presidente de la patronal hotelera Cehat, lo justifica por la fuerte bajada de precios de los competidores y las altas temperaturas en verano. “El primer destino turístico de los alemanes es Alemania”.

Reino Unido. Pese a la cercanía del brexit, tanto la llegada de viajeros británicos como las pernoctaciones han subido con fuerza. Entre enero y julio las estancias subieron en 157.000 pernoctaciones, rozando los 32 millones, lo que supuso el 17% del total.

Italia. Es el mercado europeo que ha servido para compensar parcialmente el deterioro de Alemania. Entre enero y julio sumó 5,4 millones de pernoctaciones, con un crecimiento de 429.325 estancias respecto al mismo período de 2018. De esta manera superó a Holanda como el cuarto mercado europeo más importante.

EE UU. Entre enero y julio, las pernoctaciones realizadas por turistas estadounidenses se elevaron a 4,6 millones, con un alza anual de 628.418 estancias. La fortaleza del dólar frente al euro, en mínimos de dos años, ha elevado el poder adquisitivo de los viajeros de EE UU.

Fuente: Cinco Días