Los fiscales generales de cincuenta Estados y territorios de Estados Unidos anunciaron este lunes el inicio de una macroinvestigación contra el gigante tecnológico Google por una supuesta violación de las leyes antimonopolio. De esta manera sigue la estela de la Unión Europea, que ya ha impuesto a la filial de Alphabet tres multas por prácticas abusivas y le ha obligado a abonar 8.250 millones de euros.

Unos hechos ya denunciados en reiteradas ocasiones por el propio presidente de EE UU, Donald Trump o la candidata demócrata Elizabeth Warren, entre otros, y que se basan en el abuso de posición dominante y la violación de la privacidad de los clientes de las grandes tecnológicas. 

«Es un tema muy importante de nuestra era. Muchos consumidores creen que internet es libre, pero hemos aprendido que no es así. Google es una compañía que domina todos los aspectos de la publicidad», dijo en rueda de prensa el fiscal general de Texas, el republicano Ken Paxton, que encabeza la coalición de fiscales.

Los únicos dos estados de EE UU que no participan en la iniciativa son California, donde tiene su sede la empresa, y Alabama.

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Google se ha enfrentado a acusaciones de que su servicio de búsqueda, que se ha vuelto tan dominante que ahora es un verbo, lleva a los consumidores a sus propios productos a costa de los competidores. «Nos hemos unido en una investigación tan importante. Es importante que descubramos más sobre la información que estamos revelando y el precio que estamos jugándonos (…) Si bien los demócratas y los republicanos son de diferentes partidos, tenemos la responsabilidad de proteger a los ciudadanos de nuestros Estados», explicó Ashley Moody, fiscal de Florida, en la misma comparecencia.

A nivel federal, el Departamento de Justicia y la Comisión Federal de Comercio investigan a Facebook, Apple y Amazon, también por posibles violaciones de la ley antimonopolio.

El viernes, Google comunicó que había recibido una demanda de investigación civil, esencialmente una citación, del Departamento de Justicia el 30 de agosto. «Esperamos recibir en el futuro demandas de investigación similares de los fiscales generales estatales. Continuamos cooperando con el (Departamento de Justicia), los reguladores federales y estatales en los Estados Unidos y otros reguladores en todo el mundo «, señaló la compañía entonces.

La acción de este lunes se produce después de que el pasado viernes otra coalición de fiscales generales de ocho estados abriera una investigación sobre si Facebook puso en peligro los datos de los consumidores o si se violó la ley antimonopolio. «La plataforma de redes sociales más grande del mundo debe cumplir con la ley», sentenció la fiscal general de Nueva York, Letitia James, al anunciar esas pesquisas.

El mes pasado, Facebook acordó pagar 5.000 millones de dólares como parte de un acuerdo con la Comisión Federal de Comercio por cargos de violación de privacidad

Microsoft es otra de las compañías que está en el punto de mira de los gobiernos europeos, ya que desde la Comisión Europea se le han impuesto otras cuatro sanciones por 2.237 millones de euros. La red social Facebook tampoco ha salido indemne del proceso de investigaciones y también fue sancionada con 110 millones en 2017.

Un reciente informe elaborado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad, por sus siglas en inglés) pone cifras y argumentos para justificar el celo de las autoridades de competencia, tanto de EE UU como de la UE para frenar el abuso de posición de dominio. En los últimos nueve años, esas seis compañías han llevado una carrera desbocada de compras para ganar tamaño, anular a sus competidores y disponer de una cuota tan elevada que puedan tomar decisiones unilaterales y abusivas en algunos casos. En ese período se han producido 24 adquisiciones por 115.820 millones de euros, con Microsoft claramente destacado. La firma fundada por Bill Gates ha gastado 46.668 millones de euros en adquirir tres competidores. La más importante fue la compra de Linkedin en 2016 por 24.217 millones de euros, con lo que se introducía en el mundo de las redes sociales para profesionales (400 millones de usuarios), seguida por la adquisición de Skype por 7.732 millones en 2011, que le permitió introducir la tecnología de videollamada en sus ordenadores y al mismo tiempo integrar esas mejoras en sus videconsolas. Para cerrar el círculo, Microsoft también apostó por entrar en la telefonía, con la compra de la finlandesa Nokia por 4.537 millones.

Fuente: Cinco Días