El acuerdo para el rescate pergeñado por Fridman para Dia se resiste y, si finalmente llega, será casi en tiempo de descuento. Letterone, el fondo del inversor ruso que controla el 69,76% de Dia, tiene el visto bueno para su refinanciación de 16 de los 17 prestamistas sindicados. Pero Santander, el mayor acreedor de los 912 millones de los créditos que Dia debe a bancos y a hedge funds, se ha resistido a firmar, pues considera que trata de forma injusta a los bancos frente a los bonistas.

Fuentes conocedoras de la situación de Dia explican que hay tiempo para llegar a un acuerdo. Este final se sellaría con la concesión inmediata de un crédito participativo por Fridman que revertiría los fondos propios negativos de 175 millones. En caso contrario, una opción sería que Dia pida el preconcurso de acreedores, un limbo legal de hasta cuatro meses que permitiría al inversor ruso seguir negociando una solución.

Esta fórmula sería la única en la que los bonistas podrían llegar a asumir pérdidas. Dia también podría emplear la formula que expuso Fridman en el folleto de su opa, con la transformación de derechos de crédito de algunas filiales, que computarían como fondos propios. Así se ganaría tiempo para seguir con las negociaciones.

Con el preconcurso, no hay ningún cambio en la actividad ordinaria de la compañía. Tampoco podrían iniciarse ejecuciones promovidas por los acreedores y los activos de la empresa estarían, por lo tanto, blindados.

El papel futuro de los bonistas

Participación. Fuentes conocedoras de las negociaciones, que se remontan a febrero, cuando Letterone anunció su opa, indican que se debería haber invocado la participación de los bonistas en el rescate. Pero que, para ello, deberían haberse sentado en la mesa desde el principio. Una opción para que participen en el futuro del grupo pasa por alinear los vencimientos de deuda bancaria hasta abril de 2021, año en que expiran otros 300 millones en bonos. Dia tiene la misma cantidad en deuda cotizada que vence en 2023.

Fuentes conocedoras de las negociaciones apuntan que la actividad de Dia quedaría en jaque debido a su falta de liquidez. Los acreedores tendrían que inyectar más dinero para que el grupo pueda seguir con sus operaciones. La liquidez insuflada el pasado mes de diciembre vence a finales del presente mes.

El preconcurso abriría la puerta también a que se solicitara la homologación judicial del acuerdo de refinanciación, pese a que falte uno de los acreedores. Para esto, es necesario que estén alineados dueños de al menos el 51% del pasivo. El acuerdo de refinanciación está firmado por BBVA, Bankia, CaixaBank, varios bancos extranjeros y también hedge funds, que suman el 77,5% del pasivo, aunque habría que incorporar a los bonistas, con 900 millones de euros, para un pacto con ellos.

Santander quiere evitar que se siente un precedente para futuras reestructuraciones, puesto que tal y como está diseñado el acuerdo, se produciría una discriminación de acreedores con el mismo rango en el orden de prelación. Las fuentes destacan que Fridman ha exigido que ni un solo euro de su ampliación comprometida por 500 millones ni de la venta de Clarel y Max Descuento vaya a amortizar parte de los más de 900 millones prestados por los bancos. Mientras, los dueños de los bonos que vencen en julio recibirán, si se firma el salvamento tal y como está redactado, toda su inversión sin contribución alguna.

Con todo, Santander tratará de llegar a un acuerdo sin que Dia tenga que pedir el preconcurso, aunque espera un gesto de Letterone, indican las fuentes consultadas. En Dia están preparados para solicitar el preconcurso; en el fondo del inversor, para formalizar el crédito participativo.

Fuente: Cinco Días