La firma de ‘car sharing’ Car2go, propiedad del grupo Daimler, se anotó unas pérdidas netas por importe de 2,12 millones de euros durante el último ejercicio registrado (2018), lo que representa una fuerte subida del 43% en comparación con los ‘números rojos’ contabilizados en el año previo.

Según las cuentas de la empresa presentadas en el Registro Mercantil, los ingresos en el último año se situaron en 5,03 millones de euros, lo que se traduce en un descenso del 18,4% respecto a los 5,96 millones de euros ingresados en el ejercicio precedente.

Al cierre del año, la compañía dedicada a la planificación, desarrollo, explotación y comercialización de un sistema automatizado de alquiler de vehículos logró un resultado antes de impuestos negativo de 2,01 millones de euros, un 7,6% más en comparación con las pérdidas brutas de 1,87
millones de euros de 2017.

Car2go Iberia, que opera un servicio de car sharing en Madrid, finalizó 2018 con un resultado de explotación también negativo de 1,81 millones de euros, lo que se traduce en una subida del 11,2% en la comparativa interanual.

La memoria anual de la empresa, facilitada por Infoempresa, recoge que durante el ejercicio analizado no recibió aportaciones de socios de la compañía, mientras que el ejercicio previo Car2go Europe realizó aportaciones por 3,1 millones de euros.

La firma también ingresó 6987.712 euros (+1,1%) en 2018 en concepto de servicios diversos, que engloban reembolsos de los costes de estacionamiento y remolque de clientes, tasas de gestión o refacturación de costes de ventas, entre otros.

Las cuentas de Car2go Iberia reflejan que en el año 2018 abonó 413.301 euros en concepto de sueldos y salarios (+1,1%) a sus nueve trabajadores, de los que hay dos directores y el resto forman parte del staff.

A principios de 2019, las firmas de car sharing Car2go (Daimler) y DriveNow (BMW) anunciaron que pasarían a operar bajo la marca Share Now, en 30 ciudades europeas y de Norteamérica, con una flota de 20.000 vehículos de BMW, Mercedes-Benz, Smart y Mini

Fuente: Cinco Días