Pocos profesionales en el aeropuerto madrileño de Barajas recuerdan una jornada tan repleta de incidentes como la vivida ayer. La buena noticia, coinciden fuentes del Ministerio de Transportes y del colectivo de controladores aéreos, es que «afortunadamente no hubo que lamentar daños personales».

La mañana comenzó con limitaciones al tráfico (regulaciones, en el argot del sector aéreo) por una densa niebla. Y la tarde finalizó con un aterrizaje de emergencia por parte de un avión de Air Canadá. El aparato sufrió, durante el despegue en Madrid a las 14,30 horas, el reventón de una rueda y daños en uno de sus motores con el propio material del tren de aterrizaje. La vuelta a tierra, retransmitida en directo por televisiones y páginas web, se saldó sin problema alguno para los 130 pasajeros y la tripulación.

El AC837 de Air Canada había partido a las 14,30 horas del aeropuerto madrileño con 130 pasajeros

Entre uno y otro acontecimiento, el Ministerio que lidera José Luis Ábalos había ordenado el cierre del espacio aéreo de Madrid-Barajas por el sobrevuelo de un dron en el perímetro de seguridad del aeropuerto. Esta situación de emergencia en la zona norte de Barajas fue denunciada por dos pilotos a los efectivos de la torre de control, tras lo que se procedió en un primer momento a limitar las aproximaciones únicamente a la pista 32L, espaciando las operaciones.

MÁS INFORMACIÓN

Minutos después se dio un paso más en las medidas de seguridad con la orden de clausurar el espacio aéreo en torno a las 12,48 horas. Se advertía entonces de retrasos en los vuelos con salida y llegada a Madrid.

Este cierre preventivo o Rate 0 (ni despegues ni aterrizajes), que motivó el desvío de un mínimo de 26 vuelos a Valencia, Barcelona, Zaragoza o Valladolid, se mantuvo hasta pasadas las 14 horas, cuando comenzó a retomarse de forma gradual el uso de las cuatro pistas.

La Guardia Civil desplegó un dispositivo de vigilancia en el aeropuerto mientras el Ministerio y la Agencia de Seguridad Aérea (Aesa) advertían de fuertes sanciones económicas, de 90.000 a 250.000 euros, por el uso de drones en circunstancias que pudieran comprometer la seguridad aérea.

La búsqueda del piloto del dron se iba a ampliar durante toda la noche después de que efectivos de la Guardia Civil identificaran a varias personas en la localidad vecina de Paracuellos del Jarama y se iniciaran las pesquisas sobre su posible implicación en el suceso.

Durante las casi dos horas que se extendió el bloqueo del espacio aéreo de Barajas, el Ministerio de Transportes, Enaire, Aena y la Agencia Española de Seguridad Aérea se valieron de las redes sociales para comunicar el minuto a minuto a los viajeros y a la opinión pública.

La situación vivida ayer en Madrid por el sobrevuelo de drones recuerda a la experiencia del aeropuerto londinense de Gatwick en las Navidades de 2018 a 2019. La amenazadora presencia de dos drones de alta tecnología motivó entonces la sospecha de una acción terrorista y la clausura de buena parte del espacio aéreo de Londres, lo que derivó en la cancelación de más de 800 vuelos.

Incidente en Málaga

El aterrizaje sin incidencias del Boeing de Air Canadá no fue el último sobresalto de ayer para los controladores aéreos. Apenas una hora después, un vuelo de Barcelona a Marrakesh operado por Vueling tuvo que ser desviado de su ruta a Málaga, en situación de emergencia, por posible humo a bordo. De nuevo se dio máxima prioridad a esta operación de aterrizaje, que se produjo sin incidencia alguna.

Fuente: Cinco Días