Una sesión fotográfica de influencers de Boohoo, este verano en MarbellaUna sesión fotográfica de influencers de Boohoo, este verano en Marbella

El sector textil ha estado en el punto de mira durante el último año y medio. El mercado ha puesto en duda de forma permanente el modelo de negocio de sus principales actores, tanto al número uno, Inditex, como a los nativos digitales A unos, por las dudas de cómo se adaptarán a unos clientes más digitales sin castigar sus márgenes; a los segundos, como la británica Asos o la alemana Zalando, por la sostenibilidad de su modelo, muy castigado por las devoluciones, y por su menor capacidad para seguir creciendo a los dígitos en los que lo han venido haciendo. Solo Asos se dejó durante 2018 un 40% de su valor bursátil.

Mientras, uno de sus rivales en el mercado textil digital, tanto británico como europeo, se ha convertido en el ojito derecho de inversores. Se trata de Boohoo, fundada en 2006 por Mahmud Kamani y Carol Kane, pero que en los últimos tres ejercicios ha conseguido crecer manteniendo rentabilidades y márgenes.

Desde 2014 vende en España, y hoy realizan envíos a todo el mundo. La semana pasada consiguió un nuevo techo en bolsa, alcanzando una capitalización de 3.670 millones de euros. El motivo, una revisión al alza de sus previsiones de ingresos para el conjunto del año. De una horquilla de crecimiento de entre el 25% y el 30%, ha pasado a otra de entre el 33% y el 38%, lo que le permitiría superar con facilidad los 1.100 millones, tras facturar 861 millones el año pasado.
La revisión al alza no está, precisamente, de moda entre las textiles. Asos las ha modificado a la baja en hasta tres ocasiones en los últimos diez meses. El último profit warning fue en julio, cuando bajó a entre 33 y 39 millones de euros su previsión de beneficio para el ejercicio fiscal que acaba de cerrar el 31 de agosto.

Esto supondría una contracción del 60% en su resultado neto en comparación con el del ejercicio anterior, debido, explicó la empresa, a los costes que ha tenido que soportar en uno de sus almacenes en EE UU. En los diez primeros meses de su ejercicio, las ventas de Asos crecieron un 11%, hasta rozar los 2.500 millones. Su valor en bolsa es hoy de 2.300 milloens, un 33% menos que la de Boohoo.

Las claves de su crecimiento son varias. La primera, la credibilidad. Si Boohoo ha variado sus previsiones ha sido, hasta ahora, para mejorarlas. En segundo lugar, un saludable margen bruto del 54,7% en su último ejercicio, por el 49% de Asos. También una activa política de adquisiciones. En los últimos tres años ha comprado las marcas PrettyLittleThing, Nasty Gal y Miss Pap, y en agosto pasado anunció las de Karen Millen y Coast. También, una clientela muy definida: jóvenes de entre 16 y 30 años, con mayor peso para las mujeres, con interés por la moda y una intensa actividad por redes sociales., especialmente Instagram, donde supera los seis millones de seguidores. El uso de influencers para hacer llegar sus productos es un recurso constante para la compañía.

Y por último, un modelo muy centralizado en el Reino Unido, donde fabrican la mayor parte de sus prendas, todas de sus marcas, y desde donde la distribuyen al resto del mundo. El mercado internacional es, de momento, su punto débil: el 57% de sus ventas son en Reino Unido, aunque en el resto de Europa ha crecido un 231% en los últimos tres años. Para Asos, su mercado doméstico es el 32% de las ventas.

Un escenario equilibrado

Ventas. En España, alrededor del 7,4% de las ventas del sector textil se producen en el canal online, según los datos del último Informe de la moda online en España, elaborado por Modaes.es en colaboración con Kantar, 1,5 puntos porcentuales más que en el año anterior. Los precios son el factor determinante para recurrir a este canal, en el que las firmas tradicionales, como Inditex, Mango, etc., han ido equilibrando la balanza con su apuesta digital ante los los nativos. En 2018, según el estudio, las tiendas online de estos operadores acapararon el 51,3% de las ventas, mientras que los nativos digitales coparon el restante, el menor nivel de los últimos años.

Fuente: Cinco Días